lunes, 21 de marzo de 2011

HOMENAJE A ARGENTINO LUNA

Frente al fallecimiento del cantaautor Argentino Luna, Crónica TV hizo un sentido homenaje poniendo en pantalla el último recital del hombre de Madariaga, que estaba afincado en Quilmes desde hacía muchos años.
En ese recital, el artista mostró una amplia gama de su enorme talento. Vale referir aquí algunos de los elementos de ese recital.
En uno de los temas, habla del paso del tiempo, desde la óptica familiar..."... Los hijos se hicieron grandes/entre penas y alegrías/ y alrededor de la mesa/ nos dejan sillas vacías/
"Mirá lo que son la cosas/ después de los casamientos/ nos dejan cuartos vacìos/ y fotos para el recuerdo/ Imágenes del pasado, una muñeca, un balero/ la angustia del primer chirlo/ la pena del primer reto.
"Mirá lo que son las cosas/ nos está sobrando casa/ nos está sobrando tiempo y aquí hay demasiada calma/ los hijos se fueron yendo, cada cual con su ilusión/ y aunque se fueron alegres/ hay pena en mi corazón.
"Mirá lo que son las cosas/ cumplimos nuestro destino/ el tiempo pasó y ahora estamos como al principio/
Yo sé que por una vez/ no es fácil criar los chicos/ pero entre aciertos y errores/ mirá qué final más lindo.
"Mirá lo que son las cosas/ ayer domingo vinieron, cuánto bullicio en la casa y cuánto ruido que hicieron/ La mesa estuvo de fiesta/ con los hijos y los nietos/ mirá lo que son las cosas: qué pronto que pasa el tiempo.
Argentino decía que "vaya a saber uno por qué extraño misterio, del nacimiento ha guardado los primeros olores, por ejemplo a pasto cortado, a tierra mojada, las primeras lluvias, y aquellos miedos, aquellas lluvia, porque en el campo, desde la puerta del rancho se ve toda la lluvia/ No en la gran ciudad, porque ves pedacitos, porque los edificios no dejan ver ni el cielo. Ese es el asunto de todas las grandes ciudades del mundo pero un negrito a campo abierto tiene un concierto de ranas, y de sapos y de grillos, y de pájaros sueltos y de ladridos de perros y relinchos de caballos y de mugir de vacas, que si lo sabés guardar tenés música hasta el último día de tu vida. Por más que vengan todas estas músicas, que son hermosas, como el bombón asesino, que vos decís: cómo me estoy perdiendo todo esto...
"Te acordás de sacá la mano Antonio que mamá está en la cocina... ? Y yo quería decir una milonga. Iba a los canales de televisión y me decían: apúrese que ahora vienen los cantores. Y vos tenés que contar todo esto, y digo: qué hago, me voy y los mando ... o me quedo un rato más. Claro, hoy todavía, hace poco fui a un canal de televisión con la guitarra y vino un flaco y me dijo: la banda suya, está al lado suyo? (sonrisas).
"Lo peor de todo es que me lo dijo en serio: él estaba convencido de que yo tenía una banda. Una banda de marcas de vino tengo, guardadas en mi memoria.
"Qué lindo
"Descorazonado de aguantar la vida/ y en estos tiempos duros a veces me caigo/ no encuentro la forma de salir del pozo/ y miro para abajo y están mis hermanos.
"¿De qué sirve, digo, callarse la boca/ y con el silencio se te van los años/ y cuando me callo escucho este ensueño/ antiguas promesas que me están cansando.
"Que la vida dure supe desde chico/ cuando en campo ajeno me vi deschalando/ y miraba el cielo para ver si lo hallaba/ al Dios de los pobres que aún ando buscando.
"Dicen que la culpa la tiene el progreso/ son tiempos modernos computarizados/ y digo con bronca que es un genocidio/ que se muera de hambre el que no ha estudiado.
Y como no tengo el tiempo del mundo/ y ya con promesas me tienen cansado/ un día cualquiera rejunto la bronca/ y al que me prometa lo mando al carajo.
El artista aclara al público el tema del carajo. Dice que no quiere la gente se vaya con una mala imagen por lo que dice el negro "aunque hasta en el canal de los curas te quedás patitieso. Lo del carajo es el palo mayor de una embarcación. Tiene como una tinaja arriba y ahí van los castigados. Ahí estaba Rodrigo de Triana cuando le avisó al loco que habían llegado a Tierra. Estaba convencido que habían llegado a la India.. Ahí andan nuestros pobres aborígenes, en todo el sentido de la palabra, ricos en pensamiento y en peleas, casi autoconvenciéndose que son indios. Ahí estaba Rodrigo de Triana en el carajo, pero el carajo que yo les digo no tiene nada que ver con el palo. Es el otro carajo.
"Está lindo el fuego si no se apaga".
"Yo estoy ahora con mis dos nenas, mi mujer, y en el último asiento vienen triglicéridos y colesterol. La cantidad de amigos que uno perdió por eso, claro porque preguntan si tenés colesterol, sí pero no le hago caso. Y ahí andás por la vida.
"Vengo de ese lugar, General Madariaga, provincia de Buenos Aires. Tengo un amigo al que le preguntás dónde naciste: y dice un poco más abajo de la almohada.
"Vengo de una familia de campesinos. El que no lo era le pegaba en el palo. Yo vengo de una gente de campo, porque no es lo mismo gente con campo. Son parecidos pero distintos. La gente con campo venía y cuando el papá le carneaba la más gorda los echaba. Y salíamos con los perros para el otro rancho. Seríamos nómades. Hemos conocido varios ranchos en los alrededores porque papá tenía la costumbre de carnear siempre la más gorda. Le decíamos: papá se va a enojar el patrón cuando venga de la Recoleta. Y bueno, cállese la boca y coma. Es el padre, no. Me acuerdo que un año para el tiempo de elecciones, al mediodía comimos en el Comité y a la noche, bruto asado en la Unidad Básica.
"Lo miré a mi papá de abajo. Cuando uno es chiquito todos son grandes. Papá era inmenso, después me di cuenta de que no era así. Todo era grande, la sombra, el pensamiento. Papá me dijo: cállese la boca y coma. Y era un criollo nomás, y a su lado, una gaucha, doña Esperanza Castañares, mi madre. La que me inauguró en la sonrisa y en el perfume de las florcitas de campo. Tenía pollera floreada mamá y la boca pintada.
"No había nadie más en veinte leguas a la redonda. Mate bien preparado y espumoso. Y hacedora de hijos a la siesta. Una siesta, y Ramona... Me acuerdo que nos mandaba con varias latitas recortadas, un agujero en el medio, atado con un alambre, una manija, así y nos decía: vayan a espantar loras. Y nosotros, meta espantar loras en los maizales. Una siesta, Macuca, cuando volvíamos, mamá embarazada, qué tiene que ver la velocidad con la diferencia.
"Me dijo Jaime Dávalos (el enorme poeta salteño): yo soy un hijo siestero.
Seis hijos varones, mamá, a la siesta porque no tenía nada que hacer.
"Tenías la costumbre/ de andar por los senderos/ cantándole a la vida/ tus ganas de querer.
"Encendías el alba con un sabor a mate/ y acostabas estrellas en el anochecer/
"Qué extraña hechicería/ de duendes encantados/ corrían por tus manos/ nunca lo haré saber/ jugabas en tus días, que eras dueña de todo/ hada, peona y mensuala/ para todo quehacer.
"Todavía te veo, con el hombre a tu lado -papá-/ porque era un trozo tuyo y vos eras un trozo de él/ y en ese complemento de hombre, surco y semilla/ siempre fuiste la tierra, enseñando a nacer.
"Después fuiste un árbol/ dando savia a sus gajos/ cada gajo fue un grito/ que tu vientre gritó/ Son tus hijos te buscan/ el altar de tu frente/ pa` rezar en silencio/ uno de esos soy yo.
"Esperanza Castañares, semianalfabeta de letra, pero rectora de la universidad del amor,maestra de la alegría, profesora de la fe...".
En estos textos queda resumido el pensamiento de un artista, que se fue físicamente pero que dejó su obra para siempre.